Si tuviéramos que pensar en una concepción minimalista del sistema de contrapesos, propio de cualquier constitución moderna, el papel del poder judicial en general se podría comprender como el regulador de los vaivenes de la política ejecutiva y parlamentaria, al salvaguardar el cumplimiento y el respeto a la Constitución. Pero esta concepción minimalista diluye mucha de la mística que se les atribuye a los poderes judiciales, y de la posición fragmentada en la que judicatura se encuentra al resolver conflictos: entre el aplauso del vencedor y el desprecio del vencido.
Jueces: ¿Entre mística y decepción? – José Luis González Alcántara
