Haberse confrontado con la Corte y emprender una campaña de ataques contra sus ministros y juzgadores, a partir de acusaciones genéricas de corrupción y señalamientos personales a la ministra presidenta, serán sin duda una de las estrategias políticas más costosas para el presidente López Obrador en la recta final de su sexenio. Porque el titular del Ejecutivo atizó tanto sus diferencias con el Poder Judicial, sobre todo a partir de la salida de Arturo Zaldívar de la presidencia, que terminó logrando que los ministros se acuerparan en defensa de lo que claramente ha sido un intento de avasallamiento y sometimiento a su autonomía e independencia.
El Plan B y los reveses que vienen – Salvador García Soto
