Necesitamos pensar fuera de la caja en materia de corrupción. No quiero decir con esto que todo el esfuerzo legislativo realizado en 2015 y 2016, y que desembocó en la creación del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA), haya sido en vano. Pienso que construimos entonces un modelo que bien puede funcionar, pero que está atorado en la implementación, y no porque su diseño técnico sea inadecuado… Razones políticas, más bien, lo han hecho inviable.

