En julio de 2017, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perpetró cínicamente un fraude en el estado de México en la larga historia de fraudes electorales, pero con el agravante que lo hizo a la vista de todos: de los partidos políticos, del fiscal electoral y de los funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE), del local de esa entidad y del Tribunal Electoral, quienes pasaron por alto las irregularidades y se apresuraron a declarar válidas las elecciones.
Despertar en la IV República – José Agustín Ortiz Pinchetti
