Dos años máximo – Norma Lucía Piña Hernández

El debate sobre la prisión preventiva es vasto; la tensión entre esta medida y la presunción de inocencia es clara. La prisión preventiva significa privar a una persona de su libertad previo a que se determine su en un juicio. La presunción de inocencia requie­re que se trate a las personas como inocen­tes mientras no se determine su culpabilidad. ¿Estamos frente a una pena anticipada? A ni­vel internacional se cuestiona su aplicación como regla general, en automático, frente a ciertos delitos. Se sostiene que debe proceder como último recurso, sólo cuando de las cir­cunstancias particulares del caso, el juez —a través de una decisión razonada— determine que exis­ten condiciones que pudieran entorpecer la investigación, que con tal medida se garantice la presencia del implicado y que se favorezca la protección de la so­ciedad y de las víctimas.

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