En la remota aldea del sur de México en la que creció, Hugo Aguilar Ortiz se dedicó a pastorear cabras durante su infancia. Habían pasado siglos desde la conquista española, pero casi todo el mundo a su alrededor en las laderas cubiertas de niebla de Oaxaca seguía hablando tu’un savi, conocido como el idioma de la lluvia.
Hugo Aguilar: de niño fue pastor, ahora dirigirá la Suprema Corte
