l 5 de junio, unos 12 millones de mexicanos de los estados de Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas participaron en una inédita jornada electoral que transitó hacia la alternancia política en cuatro de seis estados (incluyendo el aumento de la participación ciudadana en Aguascalientes y Durango por Morena) que históricamente fueron dominados por las ahora minorías políticas PRI-PAN, cuya aprobación popular tiende ir a la baja hasta el riesgo de la extinción (en Quintana Roo, el PRI tambalea en su registro, tras una raquítica participación que oscila entre 2.5 y 3.1 por ciento, de confirmarse un resultado menor al necesario 3 por ciento simplemente dejaría de existir, después de 70 años de presencia en el estado), lo cual nos muestra una tendencia que se ha evidenciado desde los comicios presidenciales de 2018: el hartazgo de la sociedad de élites corruptas.
La avasallante victoria de Morena – Santiago Nieto
