Para valorar la reciente iniciativa de reforma electoral del presidente mexicano, se debe tener presente que no se puede confiar en una reforma institucional propuesta por un régimen que quiere sustituir declaradamente a la democracia representativa por una democracia diferente, la así llamada democracia participativa, que no es otra cosa que un autoritarismo plebiscitario. En términos breves: los autócratas no son reformadores democráticos sino sepultureros de la democracia.
La reforma electoral de un autócrata – Dieter Nohlen y José Reynoso Núñez
