La iniciativa de reforma a la Ley de Amparo presentada en el Senado puede parecer, a primera vista, un ajuste técnico. No lo es. Lo que está en juego es el alcance mismo de la herramienta más poderosa que tienen las personas para frenar los abusos de autoridad. Cambiar las reglas del amparo significa redefinir hasta dónde llega nuestra capacidad de frenar actos que afectan derechos, patrimonio o medio ambiente, y si esa protección llega a tiempo para evitar daños irreparables.
Lo bueno, lo malo y lo feo de la reforma a la ley de amparo – Melissa Ayala
