El fracaso de la reforma electoral fue uno de los golpes más fuertes que se ha llevado Andrés Manuel López Obrador en este sexenio. La promesa de cambiar el sistema de votos en México quedó subyugada por los juegos políticos. Una vez frustrada la propuesta del presidente de modificar la Constitución por falta de votos, el Congreso aprobó con mayoría simple el llamado plan B, un paquete de modificaciones a las leyes que buscaba reducir drásticamente el poder y el presupuesto del Instituto Nacional Electoral (INE). Su sanción no estuvo exenta de polémica, y el asunto llegó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que acabó por tumbar el paquete legislativo por irregularidades en su aprobación.
López Obrador se queja del presupuesto del INE: “Es mucho, podría ahorrarse 10.000 millones de pesos”
