La gran alianza que surgió a finales de 2020 para “rescatar a México”, en palabras del presidente del PRI, Alito Moreno, se ha convertido cuatro años después en un instrumento bajo estricta supervisión. El fiasco en las elecciones del pasado junio, en las que la coalición opositora perdió gran parte de los Estados en los que gobernaba, además de la presidencia y el margen de actuación en las Cámaras, ha obligado a los partidos a replantear sus estrategias.
Los partidos de la oposición ponen a prueba su alianza en las elecciones municipales
