Es claro que vivimos una época de cambios profundos en todos los niveles y ámbitos, desde la familia hasta las instituciones públicas o la comunidad internacional.
Las sociedades contemporáneas, afectadas más o menos por la apertura global posGuerra Fría que intensificó las interacciones económicas y mediáticas, están en busca de adaptarse a las nuevas condiciones provocadas por la inflexión o tendencia contraria, desglobalizante, que también les impacta.
