La consejera comunitaria del pueblo de Suárez, una zona de alta conflictividad criminal y política del Departamento de Cauca, prometió que en sólo 20 minutos iban a tener los resultados de los comicios presidenciales colombianos del 19 de junio.
Y no en cualquier mesa de votación, sino en la que había sido sacudida por el revuelo causado cuando llegó a sufragar Francia Márquez, la candidata a vicepresidenta a la postre ganadora. La promesa parecía inverosímil, una broma demasiado atrevida.

