El proyecto de reforma electoral representa una oportunidad para el fortalecimiento de la democracia y dar mayor legitimidad a las autoridades en la materia, pero someterlas al voto popular tiene el riesgo de que consejeros y magistrados elegidos de esta forma pertenezcan al partido en el gobierno. Es decir, volverían a depender del Poder Ejecutivo, advierte un análisis del Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República.
Propuesta de reforma electoral incumple la austeridad republicana
