La crisis financiera que arrastran algunos organismos electorales estatales tiene origen en recortes presupuestales y en el uso indebido de recursos, como ocurre en el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), con un presunto desfalco de al menos 113 millones de pesos; otros enfrentan –por distintas causas– una virtual quiebra y el caso más grave es el de Colima, que desde septiembre se encuentra en parálisis operativa al no tener dinero ni para salarios.

