El gobierno de Jalisco ha emprendido una ofensiva total en contra de la Universidad de Guadalajara: a través de una serie de decisiones administrativas ajenas a la comunidad universitaria y de dos desplegados suscritos por los tres poderes de la entidad y por algunos de sus alcaldes más influyentes, le exigió a sus académicos que suspendan cualquier crítica a las autoridades locales y atenazó con el control de su presupuesto anunciando, entre líneas, el posible uso de medios legales para evitar la “desestabilización” del estado.
Un conflicto totalmente inútil – Mauricio Merino
